El traslado de residuos de Ibiza a Mallorca se ha convertido en una de las principales alternativas para afrontar el agotamiento del vertedero de Ca na Putxa y evitar la construcción de una incineradora propia en Ibiza.
Para ello el traslado de la fracción de rechazo a Son Reus ya está en marcha como alternativa a construir una incineradora propia.
La Plataforma Hay Soluciones lleva desde 2023 defendiendo esta opción y presionando para convertirla en la solución definitiva.
Ibiza ha comenzado a cambiar un modelo de gestión de residuos que durante décadas ha tenido como destino final el vertedero de Ca na Putxa.
Desde el 15 de julio de 2026, parte de la fracción de rechazo que antes acababa enterrada sale por barco hacia Mallorca para ser valorizada energéticamente en Son Reus.
La operación es mucho más que una prueba logística. Ibiza está ensayando una alternativa que puede determinar su política de residuos durante las próximas décadas: construir una incineradora propia o aprovechar una infraestructura que ya existe en Mallorca.
Una incineradora de unos 200 millones
Un estudio de 2021 manejado por el Consell estimó en 151 millones de euros la construcción de una planta de valorización energética en Ibiza. Estimaciones posteriores difundidas públicamente han elevado el coste hasta aproximadamente 200 millones o más.
Y a esa cantidad habría que añadir: financiación, explotación, personal, mantenimiento, reparaciones y tratamiento de cenizas y escorias durante décadas.
Existe además un problema de dimensionamiento: Ibiza tendría que amortizar una gran infraestructura mientras las políticas europeas obligan precisamente a reducir residuos y aumentar reutilización y reciclaje.
Cuanto mejor recicle Ibiza, menos residuos tendría disponibles una eventual incineradora.
Residuos de Ibiza a Mallorca: utilizar la infraestructura de Son Reus
La alternativa del traslado evita esa inversión inicial porque Son Reus ya existe y está operativa. Según las instituciones mallorquinas, funciona aproximadamente al 70% de su capacidad, por lo que dispone de margen para recibir residuos de las Pitiusas.
Ibiza pagaría así por acondicionar, transportar y tratar las toneladas que realmente necesite enviar, en lugar de construir una segunda gran instalación.
El encargo inicial a la UTE GIREF asciende a 2,73 millones de euros sin IVA para los primeros tres meses, con precios aproximados de 289 a 309 euros por tonelada, dependiendo de la modalidad de transporte.
El valor máximo estimado del encargo alcanza 24,6 millones de euros si se ejecutan sus ampliaciones.
La prueba piloto comienza con una capacidad equivalente a unas 33.000 toneladas anuales, mientras los estudios del Consell han manejado escenarios cercanos a las 85.000 toneladas de rechazo. Por ello, todavía no conocemos el coste definitivo de trasladar toda la fracción que pudiera necesitar tratamiento fuera de Ibiza.
Pero el Plan piloto proporcionará algo fundamental: costes reales con los que comparar ambas alternativas.
Las cuentas: incineradora o Mallorca
No sería correcto enfrentar simplemente 200 millones frente a 24,6 millones, porque corresponden a conceptos y periodos diferentes.
La comparación deberá hacerse a 20 o 30 años.
Una incineradora exigiría construcción, financiación, explotación, mantenimiento, personal y gestión de sus residuos secundarios. El traslado implica preparación, transporte terrestre y marítimo y tratamiento en Son Reus.
Existe, sin embargo, una diferencia estratégica.
Una incineradora mantendría importantes costes fijos aunque Ibiza consiguiera reducir considerablemente sus residuos. Con el traslado, cada tonelada de rechazo que se consiga evitar es una tonelada menos que transportar y pagar.
El acuerdo político alcanzado el 5 de mayo de 2025 incorporó además una aportación plurianual del Govern de 50 millones de euros al Consell de Mallorca, vinculada al acuerdo y a sus infraestructuras de residuos. No debe confundirse esta cantidad con el coste del transporte, que corresponde al Consell d’Eivissa junto con el tratamiento conforme a las tarifas aplicables.
Ca na Putxa ya no puede esperar
El origen del problema es conocido: Ca na Putxa se aproxima al final de su capacidad disponible.
Construir una incineradora tampoco ofrecería una respuesta inmediata. Requeriría planificación, tramitación ambiental, proyecto, financiación, licitación y varios años de construcción.
El traslado presenta una ventaja evidente: ya está funcionando.
Desde julio, los residuos salen de Ca na Putxa compactados, flejados y retractilados en vehículos cerrados. El dispositivo permite actualmente hasta siete camiones diarios, cinco días a la semana.
La Plataforma: tres años empujando una alternativa
El cambio que se está produciendo tampoco puede entenderse sin la presión vecinal.
La Plataforma Hay Soluciones para el Vertedero de Ibiza nació en septiembre de 2023, continuando el trabajo de la anterior Asociación de Afectados por el Vertedero, y reúne comunidades y vecinos de Roca Llisa, Can Furnet, Cas Cómodo, Jesús, Talamanca, Cap Martinet y Cala Llonga, entre otras zonas.
La organización dio además un paso poco habitual en un movimiento vecinal: profesionalizó parte de su actividad.
Junto a una junta directiva que trabaja voluntariamente, incorporó profesionales de comunicación y medio ambiente y recurrió a especialistas externos en ingeniería ambiental, sostenibilidad, asesoramiento jurídico y estudios sociológicos.
Su actividad ha ido mucho más allá de denunciar olores, emisiones, plagas de moscas o el impacto ambiental de Ca na Putxa.
Desde sus inicios ha defendido dos objetivos esenciales: evitar una nueva ampliación del vertedero e impedir la construcción de una incineradora en Ibiza, proponiendo como alternativa el traslado de la fracción de rechazo a Son Reus.
Durante 2025 mantuvo reuniones con el Consell, el Govern y representantes políticos, reclamó mecanismos para financiar el transporte, encargó informes técnicos y convirtió el debate incineradora frente a traslado en uno de los asuntos centrales de la discusión sobre el futuro de Ca na Putxa.
Según su memoria anual, difundió diez comunicados y contabilizó 104 impactos en prensa, radio, televisión y medios digitales.
También encargó a GAD3 un estudio de opinión sobre la gestión de residuos. Uno de sus resultados más significativos fue que solamente un 16% de los encuestados aceptaría una incineradora situada cerca de su propia vivienda.
La Plataforma ha buscado además ampliar el debate más allá de los vecinos directamente afectados, incorporándose a iniciativas de Residuo Cero y defendiendo que trasladar residuos nunca puede sustituir a reducirlos.
Transportar menos cada año
Ese principio será determinante para que el sistema sea económica y ambientalmente sostenible.
La solución no consiste en enviar cada vez más basura a Mallorca. Ibiza necesita mejorar la recogida selectiva, separar materia orgánica, reutilizar y reciclar mucho más.
En un modelo basado en el traslado, esa reducción tiene una consecuencia económica inmediata:
cada tonelada que Ibiza consiga recuperar será una tonelada menos que tendrá que transportar y pagar.
El objetivo debe ser, por tanto, que cada año sea necesario enviar menos residuos a Son Reus.
La decisión definitiva está pendiente
La prueba piloto no cierra todavía el debate.
La solución deberá quedar establecida en el nuevo Plan Director Sectorial de Prevención y Gestión de Residuos de Ibiza (PDSPIGRE), actualmente en elaboración.
La Plataforma Hay Soluciones pretende que el documento descarte definitivamente tanto una ampliación de Ca na Putxa como la construcción de una incineradora y consolide el traslado permanente de la fracción de rechazo a Mallorca.
Después de tres años de reivindicaciones, informes, reuniones y presión pública, una de las alternativas que defendía el movimiento vecinal ha dejado de ser una propuesta sobre el papel y está siendo probada en la realidad.
Los residuos ya salen de Ca na Putxa y llegan a Son Reus.
Ahora Ibiza deberá decidir, con los datos económicos y ambientales sobre la mesa, si resulta razonable invertir alrededor de 200 millones de euros en construir otra incineradora o aprovechar una instalación ya disponible en Mallorca mientras reduce progresivamente los residuos que necesita eliminar.





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