Sant Antoni y la encrucijada del agua: Urbanismo y zonas inundables.
La expansión urbanística de las últimas décadas ha construido sobre antiguos cauces y zonas de drenaje natural, aumentando el riesgo de inundaciones en un municipio turísticamente clave para Ibiza.
La imagen idílica de Sant Antoni, con sus calas de aguas turquesas y su vibrante paseo marítimo, contrasta con un recuerdo que se repite cada cierto tiempo con la llegada de las lluvias torrenciales: calles convertidas en ríos, aparcamientos anegados y establecimientos afectados por las riadas.
El episodio de «gota fría» de 2018 , la borrasca Grabielle y ahora de la DANA Alice, es la manifestación de un problema estructural donde el urbanismo y la hidrología mantienen una compleja y, a menudo, conflictiva relación.
La Geografía Obligada: Un Valle que se Inunda por Naturaleza
Para entender el presente, hay que mirar la geografía. Sant Antoni se asienta en el fondo de una cuenca natural o valle (el «Portmany» que da nombre al municipio), rodeada de colinas.
Por su orografía, este valle ha actuado históricamente como desagüe natural de las aguas de lluvia de una extensa área. Antes de la explosión urbanística, el agua discurría por barrancos y torrentes (como el torrente de Sa Basseta o el de Sa Rota) hasta desembocar en la bahía.
«El problema no es que llueva mucho; es que hemos construido en el sitio por donde el agua siempre ha buscado su cauce».
«Cuando se sella el suelo con asfalto y edificios, el agua no puede infiltrarse y busca su camino por donde puede: las calles».
El Urbanismo que mira a otra parte.
La transformación de Sant Antoni, especialmente a partir de los años 60 y 70 con el boom turístico, priorizó la expansión rápida sobre una planificación cuidadosa con el territorio.
Zonas que eran llanuras de inundación o cauces intermitentes fueron recalificadas y urbanizadas. El riesgo de inundación era una teoría, poco probable.
Puntos Críticos:
- Avenida de Dr. Fleming y Aparcamiento de Ses Fonts: Esta zona es quizás el ejemplo más claro. Se construyó sobre el antiguo cauce del torrente de Sa Rota. Cuando llegan lluvias intensas, el agua recupera su camino natural, inundando este crucial aparcamiento y las calles aledañas, afectando a comercios y hoteles.
- Zona de Caló des Moro: Otra área sensible, donde la canalización de los torrentes se revela a menudo insuficiente para caudales extremos.Toda la Zona tiene una pendiente hacia el mar.
- Partes del Paseo Marítimo: En episodios de mar combinada con lluvia, el sistema de drenaje se ve desbordado e insuficiente, y escaso mantenimiento, provocando anegaciones en el corazón turístico del municipio.
«Los Planes Generales de Ordenación Urbana (PGOU) de épocas pasadas no integraron de forma suficiente los mapas de riesgo por inundación. Se confió en que la ingeniería de canalizaciones podría domar a la naturaleza, pero los eventos extremos demuestran los límites de este enfoque», analiza María López, experta en urbanismo sostenible.
El Mapa de Zonas Inundables y la Nueva Conciencia
La herramienta clave para la gestión de este riesgo es el Mapa de Peligrosidad por Inundación de la Demarcación Hidrográfica de Baleares, integrado en el Plan Hidrológico. Este documento, público y accesible, delimita con precisión las áreas con mayor probabilidad de sufrir inundaciones, clasificándolas por su periodo de retorno (alta, media o baja probabilidad).
La consulta de este mapa es aleccionadora: traza franjas que coinciden exactamente con algunas de las zonas más conflictivas y valoradas de Sant Antoni. La buena noticia es que, desde 2018, la normativa urbanística es más estricta.
El actual PGOU de Sant Antoni, ya en sintonía con la directriz balear, prohíbe prácticamente cualquier nueva construcción en estas áreas de alto riesgo, limitando las intervenciones a medidas de protección y corrección hidrológica.
El Avance del PGOU que presento recientemente el Ayuntamiento de Sant Antoni, sobre las zonas de Riesgo de Inundación y Flujo Preferente, queda prohibida la vivienda unifamiliar, y edificaciones sensibles, pero no matiza nada respecto a los Edificios Plurifamiliares.
Soluciones en Marcha y el Reto de lo Existente
El Consell de Ibiza y el Ayuntamiento de Sant Antoni han impulsado proyectos para paliar el problema. La construcción de un tanque de tormentas en la desembocadura del torrente de Sa Rota es la obra más ambiciosa.
Esta infraestructura, actualmente en fase de proyecto avanzado, actuaría como un gran embalse subterráneo que retendría las aguas torrenciales, liberándolas de forma controlada al mar una vez pasado el pico de la lluvia.
Sin embargo, el gran desafío no es lo nuevo, sino lo ya construido. «Podemos evitar construir más en zonas de riesgo, pero ¿qué hacemos con los edificios, hoteles y negocios que ya están ahí?».
La respuesta pasa por inversiones millonarias en infraestructuras verdes (suelos permeables, parques que actúen como áreas de retención), mejora y ampliación constante de la red de drenaje y, crucialmente, planes de emergencia municipales muy bien comunicados a ciudadanos y empresarios.
Conclusión:
La historia de Sant Antoni y sus inundables es un microcosmos de un problema mediterráneo. Es la tensión entre un modelo de desarrollo que miró hacia otro lado y una realidad climática que, con episodios cada vez más frecuentes e intensos, nos obliga a rectificar.
El futuro de municipios costeros como este no pasa por luchar contra el agua, sino por aprender a convivir con ella. Eso implica un urbanismo más inteligente y respetuoso, inversión en infraestructuras resilientes y, sobre todo, la aceptación de que en un valle, el agua siempre tendrá la última palabra. La resiliencia de Sant Antoni depende de su capacidad para recordar y adaptarse a la geografía que lo sustenta.
Fuentes Oficiales y Documentos Públicos
Plan Hidrológico de las Illes Balears y Mapas de Peligrosidad por Inundación:Govern Illes Balears
Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Sant Antoni de Portmany:Ayuntamiento de Sant Antoni
Proyecto del Tanque de Tormentas de Sa Rota:Consell de Ibiza



