INUNDACIONES EN IBIZA.
De forma recurrente en la ciudad de Ibiza se repiten los episodios de inundación y desbordamiento del sistema hídrico y de saneamiento.
El principal agravante ha sido la urbanización masiva y, en muchos casos, poco planificada.
La construcción sobre cauces naturales, la impermeabilización del suelo con asfalto y cemento, y la insuficiente capacidad de la red de alcantarillado para absorber volúmenes de agua extraordinarios, han multiplicado el riesgo. Zonas como la avenida de España, las calles aledañas al puerto, o barrios como es Viver y partes de la carretera a Sant Antoni, se convierten en puntos críticos recurrentes.
Para comprender la totalidad del problema de las inundaciones en Ibiza, es crucial ir más allá de las crónicas periodísticas y adentrarse en los documentos de planificación que, sobre el papel, deberían gestionar y mitigar este riesgo. El Plan Hidrológico de las Illes Balears (PHIB) y el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Ibiza, que contienen las herramientas técnicas y legales para ello.
- El Plan Hidrológico: El Diagnóstico Técnico de la Amenaza
El PHIB, en su anexo de «Evaluación del riesgo de inundación», identifica y cartografía las Áreas de Riesgo Potencial Significativo de Inundación (ARPSI). Según este documento, Ibiza ciudad se encuentra afectada por varias de estas áreas, que coinciden precisamente con los torrentes y sus llanuras de inundación:
- Torrent de sa Llavanera: Este cauce, representa uno de los mayores riesgos. El PHIB delimita su zona de flujo preferente, que afecta de lleno a infraestructuras críticas y zonas densamente urbanizadas en su desembocadura en el puerto.
- Torrent Dén Capitá Su cuenca, que recoge agua de una amplia zona, confluye en Ses Feixes, una de las áreas más castigadas en cada episodio de lluvia. Los mapas del PHIB muestran cómo la llanura de inundación de este torrente se superpone con el tejido urbano.
Lo que el PHIB deja claro es que el riesgo no es una percepción, sino una realidad geográfica cartografiada. El plan establece caudales máximos para estos cauces y, en teoría, debería restringir las actuaciones que aumenten el peligro. Sin embargo, la desconexión entre este diagnóstico hidrológico y la ordenación urbana real es, a menudo, el origen del problema.
- El Plan General de Ordenación Urbana (PGOU): La Incorporación (o No) del Riesgo en la Planificación
El PGOU de Ibiza es el documento que, por ley, debe integrar las determinaciones del PHIB. En su Plano de Riesgos, se clasifica el territorio según su susceptibilidad a inundaciones, deslizamientos u otros fenómenos.
- Zonas de Riesgo Alto o No Urbanizables: El PGOU debería catalogar como no urbanizables las zonas de dominio público hidráulico y las llanuras de inundación de los torrentes definidas en el PHIB. Sin embargo, el conflicto surge en áreas que fueron urbanizadas antes de la existencia o actualización de estos planes, o donde se han permitido ciertas edificaciones en zonas de riesgo mitigable.
El PGOU se ve superado por la realidad de una ciudad ya construida. Además no clarifica las actuaciones que se deben de acometer en estos suelos.
En lugar de poder declarar como no edificable una zona ya urbanizada, se opta por imponer medidas correctoras (como tanques de retención en nuevos edificios).
Estas soluciones puntuales resultan insuficientes ante fenómenos extremos como la DANA Alice, que superan cualquier previsión local. La prensa, como el Periódico de Ibiza y Formentera, ha señalado en sus análisis cómo la permisividad en la edificación sobre estas zonas en el pasado es la causa principal del problema actual.
La cobertura de la DANA Alice por parte del Diario de Ibiza puso de manifiesto esta brecha. Mientras el PHIB y el PGOU señalan zonas de riesgo en un plano, los ciudadanos y comerciantes de es Viver o la avenida Isidoro Macabich viven la materialización de ese riesgo.
La pregunta crítica que se desprende del análisis de estos documentos es: ¿Se están utilizando realmente estos planes para evitar nuevos riesgos y mitigar los existentes, o son solo un trámite administrativo?
La solución pasa por una integración absoluta y vinculante de ambas planificaciones:
- Actualización y Rigor: Los mapas de riesgo del PGOU deben reflejar con total precisión y sin concesiones las ARPSI del PHIB, actualizándose con los datos más recientes de cambio climático, que apuntan a lluvias más intensas en menos tiempo.
- Soluciones Estructurales Basadas en la Planificación: Las inversiones prioritarias en infraestructuras (tanques de tormenta, ampliación de imbornales) deben dirigirse específicamente a las zonas de alto riesgo identificadas en el PGOU y el PHIB, y no por reacción tras una catástrofe.
- Restauración Hidrológica: Donde sea posible, el PGOU debería promover la recuperación del espacio para los torrentes, creando parques inundables que sirvan como áreas de expansión en episodios de crecidas, una solución basada en la naturaleza que ya se contempla en planes hidrológicos modernos.
En definitiva, la Borrasca Gabrielle y la DANA Alice no hicieron más que revelar en la realidad calles y sótanos lo que ya estaba dibujado en los planos técnicos del PHIB y el PGOU.
La lección más importante es que la lucha contra las inundaciones en Ibiza no se gana solo con bombas de agua y limpieza de arquetas, sino con la valentía política de aplicar con rigor los instrumentos de planificación que ya existen y de invertir en transformar la ciudad para que conviva con su territorio, no en su contra.



